Francisco de Arango y Parreño
Francisco de Arango y Parreño, líder político de la primera etapa reformista en Cuba, nace en La Habana, el 22 de mayo de 1765 y muere en 1837. Desde su etapa de estudiante comenzó a destacarse por su oratoria y sus conocimientos de jurisprudencia y participó en la creación y desarrollo de distintas publicaciones, entre ellas el “Papel Periódico de La Habana”. Francisco de Arango y Parreño fue un defensor incansable de la enseñanza de las Ciencias Naturales y en general de todo aquello que contribuyera a elevar el nivel técnico y cultural del sector social al que pertenecía: los hacendados cubanos. Nos legó una obra eminentemente funcional y de carácter propagandista, ya sean en sus monografías, alegatos, cartas o documentos de diversos tipos. Todos sus trabajos están escritos en prosa correcta, amena, directa, sin retoricismos falsos ni citas mitológicas, pero también con elegancia y con su evidente sello personal. Manuel Moreno Fraginals, historiador y economista, señaló que “en toda la obra de Arango no aparece una sola cita a la antigüedad clásica. No porque la desconociese, sino porque intencionalmente trató de fijar una nueva forma de plantear los problemas. En este sentido también Arango fue un precursor y entregó la prosa más limpia y moderna de América”. La obra de Arango y Parreño tiene una gran organicidad. Se ha dicho que su “Discurso sobre la agricultura en La Habana y medios para fomentarla”, escrito cuando contaba con 26 años, es una especie de plan de los temas que irá madurando durante el resto de su vida.