Mariana Grajales y la mujer cubana
La mujer es el signo más bello de delicadeza, sencillez, sin embargo cuando se necesita dejar esos pequeños detalles a un lado, toma el camino correcto, ya sea tomar un arma, un machete, lo necesario para defender a toda costa la gloriosa revolución.Hoy nuestra mujer sigue los aguerridos pasos de la cubana Mariana Grajales, mujer que sin importar las necesidades, sus hijos, no sintió miedo de inculcarles los sentimientos patrióticos, actualizarlos día a día.El papel de Mariana nos demuetra que no importan las barreras que se hayan de cruzar, no importa el sacrificio a realizar por muy grande que este sea, si se lucha por una causa justa.La mujer sigue el ejemplo de Mariana, pues si con menos se hizo, como con más recursos, dudaremos ahora de esa flor que es nuestra mujer.Desde tiempos remotos se dudó de la capacidad de la mujer para incorporarla a la lucha, a combatir con un fusil en la mano.Después de Mariana Grajales,Celia Sánchez Manduley, se comprendió que no hay tarea difćil sino hombres incapacez, dígase hombre también a la mujer.Después de esta trascendencia de hace unos años atrás, la mujer cubana es madre y mujer a la vez, su disposición para cualquier tarea de la revolución es irrevocable.Hoy día la misma es soldado, abogada, juez, pasa el servicio militar, no hay nada imposible para ella, no hay un obstáculo en su camino que la haga detenerse ante un objetivo.No le teme al fuego, ni a la guerra, no desmaya al ver sangre, esa es nuestra mujer cubana, la que no sabe decir no ante la revolcución.De mariana aprendimos que no importa saber leer o hacerlo un poquito, si nuestra fuerza de voluntad para con la revolución supera esos defectos.Acaso seríamos capaces de llevar al m ando un pelotón como el de Mariana, por supuesto que si, no hay nada que la mujer no pueda hacer, si antes se lo propuso.Aunque la mujer ha superado sus miedos, nunca es suficiente si de luchar por la revolución se trata.Se quiere que hombres como Martí expresen frases como esta a mujeres como Mariana:“Es la mujer que más ha conmovido mi corazón”, escribió Martí cuando supo que había muerto en Kingston, Jamaica, Doña Mariana, madre de los Maceo y de los cubanos, porque lo dio todo para que Cuba fuera libre.El objetivo no es ser como Mariana Grajales, sino ser mejor que ella.