General de Brigada Rafael Moracén Limonta

Publicado en por Valeria

Angola fue una escuela El General de Brigada Rafael Moracén Limonta tiene una hermosa historia de internacionalismo. Han sido varias las misiones que ha cumplido en el exterior y siempre con un saldo positivo. Me habla emocionado de los momentos en que Fidel colocó sobre su pecho la medalla de Héroe de la República de Cuba. En ese mismo sitio, la plaza Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, de niño, se dedicaba a limpiar zapatos para poder vivir. Cuántas cosas habrán pasado por su mente. Hombre muy valiente, me narró con sencillez distintos aspectos de su vida. Vale la pena conocerlos. Nació el 5 de febrero de 1939 en la finca San Quirino, barrio Santa Filomena, término municipal de Palma Soriano, Santiago de Cuba. Momentos en que el Comandante en Jefe le impuso al General Rafael Moracén la condecoración de Héroe de la República de Cuba. Su papá era campesino. Mamá trabajó como criada en casa de una familia rica en Santiago de Cuba. Hasta cierta edad, lo crío su abuela por parte de padre. Trabajó en el campo desde jovencito. Al cumplir catorce años se fui a vivir a Santiago de Cuba y se ganaba la vida como limpiabotas, vendedor de maní, etc. Dos años más tarde, volvió para las tareas agrícolas como cortador de caña, haciendo carbón, cultivando la tierra y criando animales. —En una ocasión recibió ese maltrato en carne propia, al tratar de recibir un juguete de los que mandaba la señora del tirano y que negociaban los politiqueros. Se fue por la libre. Jamás había pasado de Contramaestre. Se monté en un ómnibus que cubría la ruta hasta Manzanillo y me bajé en Veguita. Empezó a caminar y lleguó a las minas de Bueycito. Pasó mucho trabajo y además, con la incertidumbre de si Fidel lo aceptaría.En un determinado momento se desanimé y decidió venderle a un campesino un suéter y un reloj, para ver si podía regresar al campo donde había nacido y en el que aún vivían sus familiares. Después de tremenda odisea llegó a Bayamo. No conocía a nadie. Fue a parar al central Maceo. Conseguí trabajar picando caña, algo que nunca había hecho y por eso rendía poco. En los primeros meses de 1958 logró alzarse en la Sierra Maestra. Subió por la región del Cobre-Palma Soriano. Los primeros rebeldes con quienes se tropezó tenían como armamento unas escopeticas marca "U". Se incorporó al III Frente bajo la dirección del Comandante Juan Almeida. Participé en varios combates: en la Carretera Central desde Santiago de Cuba hasta Contramaestre; en la toma de Cueto, San Luis, Palma Soriano y en los intentos por tomar Dos Palmas. También me mandaron a cumplir misiones a la ciudad.
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